jueves, septiembre 21, 2006

Springtime

Ha llegado ese día en el cual la gente se enamora, este día en el cual los capullos florecen, el color se posa en nuestras ventanas, nos llama, nos dice que ya están llegando planeando los pájaros a cantar y no pretenden hacerlo solos; nos grita desesperado para que dejemos salir ese ser que se esconde adentro nuestro y ni nosotros sabemos que existe; nos grita; nos dice que lo hermoso está en los ojos. Para que nuestras manos se transformen en seda y nuestros labios en pétalos. Para que al fin, nos mimeticemos con las flores. Para que ellas sean parte de nosotros, y que nosotros seamos parte de ellas. Para que al salir al parque, caminemos de la mano, y no transitar con la cabeza gacha, por el contrario, seguir el camino de ellos; ellos son la primavera; el color, el sabor, el perfume de la arboleda, el verde, el cielo, el canto del viento en la cara, la frescura del agua en los dedos, estremeciéndose la piel de todas formas posibles. Es una historia de amor, siempre, un cuento de hadas suspirando realidad, es un suspiro de un pecho alado, esperanza de unas alas partidas, eso es primavera. Somos el capullo que florece en ésta primavera, al igual que las demás flores. Primavera es renacer.





miércoles, septiembre 20, 2006

Devolución total

Las multinacionales tienen que devolver todo lo que robaron en América Latina y el mundo los últimos cien años. Inglaterra también, tiene que devolver por lo menos lo que robó en el siglo veinte y en el diecinueve. Con o sin intereses, eso será cuestión de negociarlo después, pero lo tiene que devolver ya, a la India, a África, a América Latina. Y lo tiene que devolver aunque se lo haya gastado. Y lo tiene que conseguir sin robar. Tiene que trabajar. Y España también. Tiene que devolver todo lo que robó durante la conquista y lo que sigue robando con su empresa telefónica en toda América Latina. Tiene que deshacer su siglo de oro, fundirlo, desmenuzarlo y devolverlo. O si no, que saque de donde pueda, que sude. Si no le alcanza la población que tiene, que hagan doble o triple turno, como hacen los latinoamericanos cuando tienen la suerte de que alguien acepte explotarlos y oprimirlos. Y Francia también, que devuelva todo lo que robó en Haití, en Martinica, en la Guayana, aunque primero tiene que devolver las propias Martinica y Guayana, que no le son propias. Y el Imperio Romano tiene que devolver todo lo que le robó a los galos, y a los iberos, a los celtas, etc., etc. Y si el imperio romano no existe más, la deuda la tiene que pagar el imperio norteamericano, que es el que terminó heredando el botín, que fue pasando de mano en mano a través de los siglos. Y después hay que arreglar cuentas en Latinoamérica, también. Cuando España, Portugal y Estados Unidos devuelvan todo, nada de quedárselo los latinoamericanos ricos. Hay que dejárselo a los indígenas, y la tierra también, y los descendientes de europeos que se quieran quedar tienen que pedir permiso. Los africanos no, pero nosotros sí. Nada de Argentina, Brasil, República Oriental, Bolivia, Colombia, todo eso es mentira, hay que devolver la tierra y el mapa como eran antes. Y si no sabemos cómo era, a estudiar todo el mundo. Nada de estudiar inglés, eso el que quiera que lo haga después; primero hay que pagar la deuda. Para saber cuánto es hay que estudiar araucano, toba, aymara, y hay que estudiar el calendario maya para poder calcular los intereses. Y basta de hablar, hay que empezar a devolver ya. Cada minuto es un árbol más, un tapir más que se debe. Cada palabra europea, cada nota afinada con el diapasón es un insulto a las culturas autóctonas. Hay que callarse y pagar.

Leo Maslíah

lunes, septiembre 18, 2006

Play the game


Hace rato que quería crearme un blog. La pregunta que siempre volaba alrededor era: ¿Pero que voy a escribir? Y bueno, la respuesta aún no me ha llegado, vamos a ver si a medida que esto avanza, alguien me da la respuesta que estoy buscando. La realidad es que siempre me gustó escribir, cualquier cosa, pero también me cuesta bastante sentarme. Quizás me sea más sencillo combinar estos textos que nacerán en el transcurso de los días, con imagenes, con las cuales me siento más comoda, y acompañada.
Vamos a empezar.
Espero tener compañeros para que jueguen este juego conmigo, ya que soy principiante.